Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

Lo que deberías hacer y lo que no para respetar a tus compañeros de gimnasio y a ti mismo y de paso entrenar más y mejor
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Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio
Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

LOS 10 MANDAMIENTOS DEL BUEN GIMNASIO

1. LA INTIMIDACIÓN

No sé si te ha pasado, pero la primera vez que entré a un gimnasio, con mi amigo, me sentí como un punky en una ópera, observado, intimidado. Quizás, sencillamente, fue una percepción personal pero lo cierto es que la intimidación en el gimnasio existe. Existe quién se siente intimidado y quien, inconscientemente, intimida.

Son demasiadas las mujeres que me contaron que deseaban levantar pesas pero, al verse entre tanta testosterona, terminaron por subir a la sala de spinning. Muchos los chicos jóvenes en pleno proceso de superación personal que no vuelven más al sentirse abrumados por las comparaciones con siluetas definidas durante años.

Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

No es culpa de nadie, ¿pero te imaginas que...?

¿Que todos los hombres entendiéramos, de una vez, que levantar cargas pesadas no es potestad de nuestro sexo? (Ojo, que hay chicas que te dan un repaso subiendo hierros…)

¿Qué supiéramos que el gym no es solamente un espacio de arquitectura de la silueta humana?

¿Qué recordáramos que una vez fue nuestra primera vez?

Es normal experimentar ciertos miedos cuando te apuntas a un gimnasio y eres novato. Hay un espacio muy abierto, la maquinaria es confusa para ti, la gente es muy “guapa”,etc.

Siempre puedes buscar la opción que mejor se ajuste para ti:

Busca un estudio de un entrenador personal.

Entrena con una amigo.

Elige las horas de menos ocupación.

Entrena en casa.

“NO INTIMIDARÁS A NADIE / NO TE SENTIRÁS INTIMIDADO EN EL GYM”.

2. LA SABIDURÍA

Estaba en medio de mi serie de sentadillas hack focalizando la fase excéntrica (bajando con una pierna despacio y subiendo con las dos).

Se me acercan dos tipos con brazos mastodónticos…

“¡Ojo, te puedes lesionar….” Y se largan

“No te preocupes”, les digo.

Un minuto más tarde vuelven:

“Cuidado que eso es malo para la rodilla..”

Y, entonces, le hago la pregunta más difícil de este planeta:

“¿Por qué es malo?

“Porque sí, porque eso es malo…”

Decido salir de mi aislamiento y contar que las fases excéntricas acentuadas tienen un gran efecto recuperador articular y ese es mi propósito con mi rodilla.

“cric.., cric.., cric..”

En serio, no ofrezcas tu “sabiduría de entrenamiento”. Quizás, solo quizás, nadie quiera escucharla y simplemente están siendo educados al hacerlo.

Incluso si eres entrenador nunca ofrezcas consejo, excepto:

Alguien sabe que eres entrenador certificado y TE PIDE OPINIÓN.

Alguien está en inminente peligro de lesión seria o muerte.

Así que la próxima vez que veas a alguien haciendo squats más altos de lo que tú piensas que es aceptable o moviendo el cuerpo como si estuviera en trance mientras hace curls de bíceps, relájate, déjalo pasar. Por cada persona que crees que vas a “salvar” hay un millón que no puedes. Batalla perdida.

Además, no tienes ni idea de sus objetivos, ni siquiera conoces que la estructura individual de una cadera puede limitar seriamente la profundidad de un squat, ¿a que no lo sabías?.

Es hora de dejar la labor “humanitaria” de acoger a náufragos del hierro y aportarles una sabiduría débilmente cimentada en tu experiencia en el gimnasio.

Si quieres motivar a tus colegas de gym sé una inspiración. Trabaja en silencio y desarrolla una forma de entrenar que suponga una inspiración en silencio para el resto. Preocúpate por tus propios hábitos de entrenamiento porque existe una posibilidad de que tampoco sean perfectos.

“NO OFRECERÁS TU SABIDURÍA DE GYM / EVITARÁS CONSEJOS QUE NO PIDEN”.

3. EL FLIRTEO

¿LIGAR, en serio?...

Haz lo que quieras pero, al menos, no seas horripilante en dicho aspecto.

Si bien el gym es una manera fácil de encontrar un terreno común con un compañero potencial, ese no debe ser el propósito predeterminado.

La mayoría de la gente, lo creas o no, va a al gym a entrenar, o al menos es lo que debería hacer.

Si alguien lleva sus auriculares puestos, la gorra clavada hasta los ojos y no hay ningún contacto visual, él/ella no va a gustarle que le interrumpas en medio de sus series. Si ves muy clara la línea de “no tengo interés en hablar” y, aun así, la cruzas prepárate para autoponerte la etiqueta de idiota.

Yo no soy experto en amor pero me da la sensación de que el flirteo en el gimnasio, más que hacer parecerte interesante o sexy, te convierte en algo parecido a desesperado.

Y, siempre, hay algún caso de gente que se apunta al gimnasio para ligar (ampliamente observables), pues fácilmente esas personas deben encontrarse y dejar al resto en-tre-nar.

“NO INTENTARÁS LIGAR EN EL GYM CON PERSONAS QUE QUIEREN ENTRENAR”.

4. LA HIGIENE

Ayy, el arte de la Higiene.

Este apartado cubre aspectos como la frecuencia de las duchas, lavado de la ropa y cuidado de los pies. Y, también, secar el océano de transpiración con el que has adornado el banco de pesas.

Hay gyms en los que, por norma, debes usar un pulverizador para limpiar la maquinaria usada con anterioridad; y hay otros en los que, al ver el banco, lloras y decides cambiar de ejercicio sobre la marcha.

En cuanto al sudor la solución es fácil: se llama toalla. Claro, siempre que fuera utilizada o que no fuera un paño de cocina diminuto.

Y en cuanto al olor a buey deshidratado que emana desde algunas anatomías pues…, que quieren que les diga, igual un documental sobre el jabón no viene mal.

Ah sí, y la camiseta de Barcelona 92’ que llevas casi cada día, igual es hora de que le hagas su homenaje de retirada. No sé... digo yo…

Igual una duchita al día, ponerse algo de desodorante, lavar la ropa regularmente y llevar ropa limpia al gym. “NO ABANDONARÁS TU HIGIENE POR Y PARA EL GYM” (solo y en casa podrás hacer lo que te dé la gana).

5. EL ESTUDIO FOTOGRÁFICO

Yo no soy “millennial” pero de vez en cuando saco vídeos de mis sesiones de entrenamiento, pero claro, yo entreno en casa. Si entrenas en un gym también pasa por normal que saques un par de fotos aquí y allá, solamente hasta el punto en el que empiezas a fastidiar a tus colegas de esfuerzo y al resto de usuarios en general.

Me refiero al tipo al que me encontraba cada día y tardaba 15 minutos en sus series de dominadas colocando su móvil en un pequeño trípode, ajustando un micro externo y esperando que Steven Spielberg le de al “¡Acción!”. Obviamente no lo hacía en una sola toma.

Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

Y ¡sí!, también me refiero a esos selfies que son inofensivos hasta que aparecen en infinitas ráfagas tras cada maldita serie.

Si en realidad eres tan famoso en Instagram, filma en un estudio y deja a las personas entrenar. Es solo un pensamiento.

Y si lo haces para “inspirar” a otros...nahhhh, la inspiración es un incidente, no un propósito.

“NO TOMARÁS EL GYM COMO TU REPENTINO ESTUDIO FOTOGRÁFICO”.

6. EL ESPECTÁCULO

Este apartado es dominio de esa minoría que confunde el gym con una especie de concurso de barítonos dantesco. No trates de mostrar lo “duro” que eres, porque no lo eres. Claro, no esperamos que hagas las 8 repeticiones de squat con 100 kilos sin algún pequeño gruñido, pero de ahí a los eructos de bisonte en celo hay una distancia “ultradramática” teatral bárbara.

¿Sabes qué?, los tipos y chicas más fuertes y con más experiencia son absolutamente fieras levantando pesas, pero de una manera concentrada y relativamente calmada. Además todos ese griterío es, la mayoría de las veces, un gasto de energía, por lo que los levantadores veteranos mantienen esa energía de “puertas adentro”, no la sacan a pasear en una estúpida exhibición que conecta con el punto de La Intimidación hacia otros usuarios.

Creo que es mucho más impresionante levantar grandes cargas con una expresión facial natural que hacer un autoespectáculo en un esfuerzo desesperante por llamar la atención del gimnasio entero.

“NO GRITARÁS EN GEMIDOS INTENSOS Y PERTURBADORES AL LEVANTAR PESAS”.

7. EL MATERIAL

Lo reconozco, este apartado conlleva un factor de género añadido. Sí, siempre somos nosotros, los hombres, los que no solo dejamos el campo de batalla sin recoger sino que lo tratamos con virulencia.

Así que para ese grupo de veinteañeros donantes de testosterona que hacen series todos juntos, un pequeño mensaje: ¡RECOJAN EL MATERIAL!

Dejar tus mancuernas y discos en la barra es quizás el peor hábito común que todos vemos en el gym. Esto es desconcertante porque, la mayoría de los que lo hacen, ni siquiera se les pasa por la cabeza comportarse de la misma manera en ningún otro lugar.

En serio, no solo es peligroso sino que deja la impresión que una máquina o barra está en uso cuando no.

¡Ah! Y también entra aquí, como apartado especial, aquellos que usan la jaula de sentadillas para hacer curl de bíceps. ¡NO!

Recoge tus cositas campeón, por tu propio respeto, ¿vale?

“NO DEJARÁS TIRADO EL MATERIAL QUE HAS USADO”.

Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

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8. EL ESPACIO PERSONAL

Él siempre aparece. Estás a punto de empezar tu serie de peso muerto y está “encima” tuyo. O terminas tu serie pesada de pecho y encuentras su cara sudorosa muy cerca justo cuando estás poniendo la barra en el rack.

Si ya entrenas algo duro sabrás de la importancia que tiene el concentrarse para mantenerse en unos márgenes de seguridad durante toda la serie y con carga alta. Cierto, hay otros gimnasios en los que la gente prácticamente se detiene cuando notan que alguien está a punto de hacer un esfuerzo submáximo y/o un intento de récord personal, pero suelen ser centros especializados de deportistas y levantamientos olímpicos. Sea el tipo de gimnasio que sea deja algo de espacio personal y no presiones con un marcaje agresivo, esperando así que la persona en cuestión decida acabar antes y te deje libre el acceso. No vale eso.

“NO PRESIONARÁS EL ESPACIO PERSONAL DE OTROS”.

Los 10 mandamientos del buen comportamiento en el gimnasio

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9. LOS ESTEROIDES

Mi amigo solía trabajar para un gimnasio, cada semana debía limpiar el techo del vestuario de las manchas producidas por la “prueba” de la jeringuilla antes del pinchazo definitivo.

No los ves pero, desgraciadamente, están a tu alrededor.

Están los experimentados durante años que desean llevar su silueta a la maximización muscular, muchos tienen varios concursos de físicoculturismo a sus espaldas. Y, más peligroso, están los novatos que se tiran de cabeza a la cruzada de “quiero el máximo lo antes posible”. Estos últimos no suelen durar mucho, no aprenden nada sobre entrenamiento apropiado y nutrición. Digamos que su temprana dependencia a las drogas los incapacita para centrarse en algo “menos importante” como entender su cuerpo.

Es una especie de cuerpo alquilado por un corto espacio de tiempo. Un corto espacio de tiempo que puede tener un largo recorrido de problemas.

Al fin y al cabo cada vez que metes la pata con tu fisiología, las cosas pueden acabar muy mal.

¡Drogas NO!

“NO TOMARÁS DROGAS. PUNTO”.

10. EL PROGRAMA

Acabo con algo que, quizás, debería ir en el número 1.

Si quieres obtener resultados escucha mis palabras:

Sigue un P-R-O-G-R-A-M-A DE ENTRENAMIENTO.

Si entras de forma aleatoria te apuesto que vas a terminar con muchísimos días de tren superior y, además, siempre lo mismo. Y, otra mala noticia, la “tabla” que te ha escrito el monitor en 5 minutos probablemente se te atragante en una semana. No sabe tus objetivos, no ha evaluado tu anatomía, ni tu mecánica, ni tu experiencia… no sabe ni como te llamas.

Ya sé que no es fácil, pero si quieres conseguir cosas interesantes aférrate a un plan de trabajo y progresa en él durante un mes. Luego cambia los ejercicios y/o la orientación.

No, no es una buena idea pensar lo que “tienes ganas de hacer” mientras te cambias en el vestuario. Y ya que estás en el vestuario dile al tipo de la jeringuilla que vuelva a leer el punto anterior.

Contrata un entrenador personal (algunos gimnasios comerciales tienen), contrata un entrenador personal online que te evalúe y aporte el programa y seguimiento que necesitas tú.

Después de todo yo no entro al conservatorio con mi guitarra y me pongo a tocar sin más.

“NO SEGUIRÁS UNA TABLA, SEGUIRÁS UN PROGRAMA”.

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