Sirsasana, una postura de yoga para brazos, abdominales... ¡Y la mente!

Se llama sirsasana o postura de yoga sobre la cabeza y tiene múltiples beneficios, tanto para tus brazos, hombros, zona dorsal y abdominal, pero también sirve para "oxigenar" el cerebro
Por Pilar de Gonzalo, profesora de Yoga Fotos: Luca Martidany -
Sirsasana, una postura de yoga para brazos, abdominales... ¡Y la mente!
Sirsasana, una postura de yoga para brazos, abdominales... ¡Y la mente!

Conocida como postura "sobre la cabeza", es considerada "el rey" de las asanas en yoga por los beneficios que aporta: 

• Fortalece brazos, hombros y zona dorsal. La presión de estos contra el suelo, libera y estira los músculos del cuello.

• Tonifica la zona abdominal, pues para mantener la verticalidad de la postura hay que activar el core, aportándole una gran tonicidad y aliviando la presión en zona lumbar y sacra.

• Estira de toda la parte posterior del cuerpo.

• Oxigena el cerebro. Al invertir el cuerpo recibe una gran irrigación y oxigenación sanguínea rejuveneciendo las células.

• Calma y ralentiza el ritmo cardiaco tras el entrenamiento. El corazón no necesita realizar apenas esfuerzo, es una postura que se recomienda tras el esfuerzo para calmar cuerpo y mente.

Sirsasana es una postura invertida que requiere una buena técnica. El error de las personas deportistas suele ser debido a que la intentan hacer con la fuerza de sus músculos en vez de jugar con el equilibrio.

Aquí tenés la explicación en 5 pasos:

1. De rodillas, agarrá los brazos por los codos, colócalos sobre el suelo en línea con los hombros y estíralos hacia delante juntando los dedos entre sí en forma de cuenco.

2. Apoyá la parte alta de la cabeza en el suelo ente las manos, y presioná los antebrazos hacia el suelo, alejando los hombros de las orejas. Es importante que el cuello se estire por detrás

3. Levantá las rodillas del suelo y estirá las piernas, como en la postura del perro boca abajo. Comenzá a caminar de punta llevando los pies hacia la cara, hasta que la espalda quede en el eje vertical.

4. Activá la zona abdominal, presioná los antebrazos contra el suelo y andar elevando las rodillas. Primero hacia el techo dejando que los pies cuelguen hacia las nalgas, y poco a poco, comenzá a estirar las piernas hasta la vertical. ¡Lo lograste, estás en sirsasana!

5. Manteniendo la acción en el core y glúteos, baja las piernas hacia el pecho, de ahí lentamente primero una y luego la otra al suelo, separá bastante las rodillas y llevá la frente hacia el suelo, colocá los brazos a los lados de las piernas y la gravedad se encargará del resto.

Recupérate unos minutos en balasana.

 

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